🇬🇧 EN 🇪🇸 ES 🇫🇷 FR

Mi historia con el IT

Desde niño siempre quise saber cómo funcionaban las cosas.

Mi abuelo era técnico en electrónica, así que desde pequeño pude ver qué había dentro de los aparatos que reparaba: televisores, radios, mi Nintendo… cualquier cosa con cables 😅. Ahí descubrí que no eran objetos mágicos, sino un conjunto de componentes trabajando juntos.

Transistores, fusibles, mosfets, resistencias, condensadores, diodos, LEDs, inductores, fuentes de alimentación… casi no podía pronunciar la mitad, pero ya estaba fascinado.

De mi abuelo heredé la obsesión por entender la electricidad. ¿Cómo hicieron personas como Faraday, Franklin o, especialmente, Nikola Tesla para crear cosas tan importantes sin tener un “manual del universo” delante? ⚡️

Mi cerebro era una fábrica de preguntas:

Tenía millones de preguntas, literalmente.

Algunas las respondía mi abuelo, otras las encontraba en libros, y el resto… las aprendí experimentando. Y experimentando entendí lo que significa un “cortocircuito” y una “descarga eléctrica”. Esas lecciones no se olvidan 😂

Cuando cumplí 9 años mi abuela me regaló mi primer ordenador personal. Ya había usado ordenadores en casa de amigos o en cibercafés, pero tener uno propio era otra historia. Ahora podía explorarlo sin límites de tiempo ni permisos.

Lo primero que intenté fue instalar los juegos que veía a otros jugar: GTA, Need for Speed, Mario… Ahí descubrí que no eran exactamente gratis. Frustrante para un niño sin tarjeta de crédito 😅

Para resumir: esa frustración me empujó a aprender a piratear software. Cada semana en el colegio hablábamos de las películas o la música que había conseguido cada uno. Algunos amigos me daban sus tarjetas SD para que les metiera canciones, y a cambio me daban una bolsa de Doritos. A esa edad ya entendía lo que era el “tráfico” 😂

A los 11 mi madre me compró una 3DS, una PSP y una tablet Sony. Y otra vez tuve que aprender a usarlos desde cero. Usar un dispositivo es una cosa; entenderlo es otra.

El taller de mi abuelo estaba al lado de una tienda donde un chico reparaba smartphones. Me convertí en su visitante más frecuente. Iba casi todos los días a ver cómo trabajaba y a hacer preguntas.

Mientras reparaba teléfonos vi que tenía programas en el PC que podían acceder a la placa base y hacer operaciones avanzadas.

Preguntas como:

Con el tiempo me convertí en su amigo curioso, el que lo entrevistaba todos los días 😅. Y por supuesto un día le pedí que me enseñara “cómo hackear un Android”.

Francia, Scratch, BTS y Python

A los 12 entré en 5ème (mi primer año en Francia). Ahí descubrí que “tecnología” podía ser una asignatura. Para muchos compañeros era la clase “meh”, pero para mí era Disneyland.

Aprendimos a usar Scratch, hacer coches pequeños y robots con Arduinos, y controlarlos desde el ordenador 🦾. Para mí que un robot me obedeciera era como ser Tony Stark hablándole a Jarvis 😅

Durante todo el collège (5ème → 3ème) pasé horas experimentando. A veces me saltaba alguna clase para ir al CDI y seguir jugando con Scratch.

Luego en el lycée (Bac) y en el post-lycée (BTS) tomé otro camino: arquitectura, ingeniería y estudios económicos relacionados con la construcción.

Ahí no aprendí mucho sobre electrónica, pero aprendí algo importante: el software puede ser una herramienta creativa. Empecé a usar CAD y software de 2D/3D como Excel, Microsoft Planner, Word, Archicad, Autocad, Revit, Blender, etc.

Cuanto más avanzaba más me gustaba automatizar cosas. Durante mi BTS MEC desarrollé habilidades con Excel: funciones, operaciones, macros… y un poco de VBA. Por mi cuenta aprendí a hacer macros para Autocad o Attic+.

En el segundo año teníamos que aprender un plugin de Revit llamado Dynamo para automatizar proyectos arquitectónicos. Nuestro profesor pensó que sería mejor aprender Python primero, así que decidió enseñarlo a toda la clase durante todo el primer año.

Para mí aprender Python fue increíble. Según ella, pasamos más tiempo del necesario con Python y no era obligatorio para el examen final, pero para mí fue la mejor decisión que pudo tomar. Las matemáticas sin Python nunca hubieran sido tan interesantes. Después de cada clase le pedía ejercicios extra 😅

En casa mi curiosidad volvió a explotar: cómo funcionan los ordenadores por dentro, qué es realmente Internet, qué era “Web 2.0”, qué es inteligencia artificial, cómo se programa, etc.

También pasé tiempo aprendiendo ciberseguridad básica, cómo optimizar un PC y—sobre todo—cómo destruir Windows docenas de veces 😂. Al final aprendí a hacer un USB booteable con Ubuntu, y desde Ubuntu otro USB para reinstalar Windows.

Probablemente por todo eso saqué buena nota en el examen PIX: 180 puntos. (Un día debería poner la foto aquí.)

Después del BTS sentí que necesitaba cambiar de dominio, así que hice un año sabático. (Si algún día escribo ese blog, pondré el enlace aquí.)

Durante ese período me encontré con mi profesor de CGE. Hablamos de orientación. Le dije que me interesaba informática y Data Science. En ese momento estaba obsesionado con los modelos de IA y herramientas de automatización como N8N y Router, y acababa de filtrarse LLaMA de Meta, así que no dejaba de hablar de eso 😅

Me dijo que habían abierto una escuela 42 en mi ciudad.

La Escuela 42

Al principio pensé que 42 era una leyenda. Sin profesores, sin cursos, sin horarios, aprendizaje entre pares, basado en proyectos, gamificado… tenía mil preguntas.

Fui a las portes ouvertes una vez… dos veces… tres veces… cuatro veces 😅 Normalmente con una basta, pero necesitaba entender el ambiente antes de comprometerme.

Cuando llegó el momento pasé la piscine. No me lo esperaba. Tampoco esperaba que me aceptaran 😅

Durante mis primeros seis meses en 42 tuve que lidiar con el famoso síndrome del impostor. No estaba entre los primeros 20, y constantemente tenía la sensación de que me habían aceptado por error.

Al mismo tiempo descubrí algo sobre mí: mi estilo de vida en el año sabático + la libertad de 42 me dificultaban muchísimo concentrarme. Un día me interesaba ciberseguridad, al siguiente web… demasiadas cosas a la vez 😅

Aun así aprendí mucho durante mi primer año en 42: C, shell/bash, cómo funciona Linux (y su historia), cómo crear librerías, makefiles, listas enlazadas, lógica de programación, gráficos 2D, y cómo reimplementar funciones desde cero.

Proyectos que hice ese año:

Al final de ese primer año me di cuenta de que no estaba rindiendo como quería. Por culpa de mi dispersión cada proyecto duraba demasiado. Y fuera de la escuela también estaba haciendo otras cosas.

42 había implementado un nuevo sistema llamado Pace. En vez de dar 2–3 años para terminar el core, ahora solo tenías el tiempo equivalente al nivel. Para tener más tiempo había que subir de nivel. Si no… el famoso Black Hole.

Luego venía MiniShell, uno de los proyectos más difíciles del core. Tenía que tomar una decisión importante.

No quedaba mucha gente para hacerlo. Mi primer compañero cayó en el Black Hole porque tenía que centrarse en una empresa que estaba montando. Mi segundo compañero no estaba lejos de su propio deadline.

Aunque tenía tiempo suficiente para terminar MiniShell, había tomado dos meses de vacaciones y mi compañero no podía esperarme. Así que primera decisión: dejar que lo acabara con otra persona. Segunda (y más dura): abandonar el barco.

Como me habían aceptado desde mi primera piscine, aún podía hacer una segunda más adelante si quería.

También había visto vídeos como el de Amy Plant explicando por qué dejó 42, y el del chico que resumía 10 años en el ecosistema. Varios amigos míos también se habían ido para centrarse en sus propios proyectos.

Además 42 estaba cambiando su filosofía para adaptarse a la IA, y en mi campus todo se estaba acelerando. Cuando miré MiniShell y vi que venía Cube3D, me tomé un mes para reflexionar y entendí algo importante:

42 era increíble, pero no era lo que yo quería en ese momento.

Quería aprender por mi cuenta. Y aunque me fui de 42… 42 no se fue de mí 😅 Esa escuela me enseñó a aprender de forma autónoma.

A mis amigos de 42: mucho amor ❤️

Autodidacta, Deep Work, Economía y Crypto

Al salir de 42 tenía que tomar decisiones importantes. Si quería construir algo, tenía que hacerlo desde cero y solo.

En octubre de 2025 quería aprender mil cosas a la vez: frontend, ciberseguridad, data science, automatización, modelos de IA, criptografía, horticultura, inglés, libros… demasiados intereses y cero estructura 😅

Apliqué el principio de Warren Buffett: haz una lista de 25 cosas que quieres, elige 5, y di “no” a las otras 20.

A finales de octubre entendí algo: para aprender de verdad como autodidacta tenía que dominar el Deep Work (ver libro). Esta vez no había Black Hole, ni deadlines, ni compañeros empujando. Literalmente era empezar desde cero.

Así que volví a HTML desde cero. Sin saltarme capítulos. Sin “esto ya lo sé”. Quería construir bien.

También necesitaba una rutina. En noviembre exploré varios lugares de mi ciudad para estudiar: coworkings, bibliotecas, cafés… Con mi año sabático + 42 hice mi propia hoja de ruta.

Mi plan: HTML → 3 semanas CSS → 3 meses JavaScript + algunos frameworks. Con eso podría ofrecer servicios online.

Pero antes de pensar en clientes tenía otra pregunta: como no usaba cuenta bancaria (no soy fan de los sistemas centralizados), ¿cómo iba a cobrar por mi trabajo?

Eso me empujó a estudiar economía. Sí, había hecho un BTS en economía y gestión, pero no entendía cómo funcionaba realmente la economía.

Estudié su evolución y descubrí algo de lo que siempre había oído hablar pero nunca entendí: las criptomonedas.

Estaba cansado de oír a la gente decir: “si hubiera invertido en esa tecnología antes de 2015 ahora sería rico”. Mi opinión: quien solo piensa así normalmente nunca se vuelve rico, porque no entiende que la riqueza viene de aportar valor, no solo de especular.

Pero bueno: yo no sabía nada de Bitcoin en diciembre de 2025.

Vi algunos vídeos y no dejaba de oír conceptos que no entendía: blockchain, proof of work, hashing functions… Algunas cosas sí las entendía, como P2P o criptografía.

Así que empecé entendiendo Bitcoin y construyendo mi propia blockchain. Como estaba aprendiendo frontend, convertí todo en mini páginas y ejercicios.

Cuanto más aprendía más interés tenía. Cada mañana me despertaba con nuevas preguntas:

Cada noche me iba a dormir igual de fascinado. Entendí que no había “una” cripto, sino un universo de ideas: criptografía, teoría de juegos, economía, matemáticas, consenso, sistemas distribuidos… Bello en su complejidad.

Expliqué lo que iba aprendiendo a mis amigos. Cada uno me daba nuevas dudas o problemas, y yo tenía que volver a estudiar para ver si estaban resueltos o no.

Muchos no estaban resueltos de forma limpia. Los smart contracts también me fascinaban, pero los mecanismos de consenso seguían teniendo problemas enormes.

Por un lado Proof of Work con sus limitaciones. Por el otro Proof of Stake intentando arreglarlas pero creando otras.

Era frustrante 😅

Entonces un amigo me dijo algo que cambió la dirección de mi investigación:

“Si crees que tienes una idea para resolverlo, entonces resuélvelo.”

No era una invitación técnica, era un reto psicológico.

Cada mañana y cada noche intentaba resolver esos problemas. Pero cada solución que imaginaba creaba nuevos problemas.

Conozco el principio: nada se pierde, nada se crea, todo se transforma. Pero si Satoshi resolvió el doble gasto sin autoridad central, quizá yo podría resolver el consenso.

Al final entendí que pensar solo no bastaba. Así que contacté a algunos amigos. Compartir el problema lo volvió tridimensional.

En enero de 2026 cambié mi rutina: misma cadencia, mismo deep work, pero ahora no solo. Contacté a 5 personas y al final trabajé con 4.

Después de 300+ horas las piezas empezaron a encajar. Vi una oportunidad.

Cierre

Escribí este post a mediados de enero de 2026. Después de más de 300 horas estudiando blockchain, economía, consenso y criptografía, siento que este será mi proyecto del año.

Si te interesa entender en qué estoy trabajando, aquí está el proyecto: SmartCoins. Ahí estoy documentando todo el proceso: aprendizaje, diseño, experimentación e ideas.

Gracias por leer :)
Take care.